Por qué ya nadie va al cine

Hoy ya nadie va al cine.

Este Jueves 25 de Abril de 2019 se estrenó Acá y Acullá (Hernán Khourian, 2018) en la Sala 3 del Cine Gaumont Espacio INCAA como parte de los requisitos por los que hubo recibido una ayuda estatal para su realización.

Sin embargo, la película es eminentemente Videográfica. Hernán viene de una formación en Artes Audiovisuales forjada en la computadora y la pantalla de televisión. El único propósito que puede tener una proyección es el de convocar espectadores nuevos o abrirles a algún debate. Lo cierto es que esto no ocurre. Nadie va al cine a debatir ni encontrarse con alguien que hace mucho no ve. Ni a saludarse, ni mucho menos a intercambiar comentarios o posiciones sobre un tema. Solo se continúa yendo al cine por costumbre. Una costumbre heredada, porque ya nadie iba al cine en nuestra generación.

Si nadie va al cine. Si la proyección no convoca ni moviliza. ¿Por qué insistir con esa práctica anacrónica? Primero es que hay una cantidad de espectadores profesionales que trabajan de ir a ver películas al cine que insisten en mantener el comentario sobre el rito. Luego hay también una pequeña corporación de salas de cine que se resiste a desaparecer. Por último, ya nadie va al cine pero existe el relato de lo lindo que era ir al cine. Cosa que nadie hace, pero que añoramos.

El cine está más presente que nunca. Se tiene acceso masivo a lo que llamamos audiovisual y se suele ver en pequeños dispositivos prácticamente en todos los medios de transporte público de las ciudades modernas. El viaje promedio de una hora desde cualquier punto de la ciudad a otro lo convierte en una oportunidad para ver una película en dos momentos (una parte a la ida y otra a la vuelta). Una fragmentación mucho menor que aquella a la que nos tenía acostumbrados la televisión lineal programada con sus tandas publicitarias de 5 minutos cada rollo (unas 7 tandas por largometraje: media hora que obligaba a la monoforma de las películas de 90 minutos que redondeen las dos horas televisivas).-

Otro espacio para ver películas son los ciclos, cine clubes y festivales y demás reductos de la cinefilia. Sin embargo esos existieron desde siempre y especialmente durante los años 60 y 70 donde se deseaba ver otro cine de manera comunitaria en sindicatos, galerías de arte y clubes de cine.

En los ochenta los clubes de video llevaron el cine a los hogares de manera masiva. Y esto concentró la reproducción audiovisual en los electrodomésticos. Hoy todo el cine se ve a través de un electrodoméstico y el estándar de distribución es la pantalla de teléfono celular o tablet.

El cine hecho en casa por realizadores como Hernán Khourian no está pensado para ser visto en una sala de cine (representación institucional que lleva 35 años de crisis). Y eso alimenta el circulo de no ir al cine: ir al cine es algo molesto porque las películas ya no están hechas para ser vistas en un cine. Para ser claro, una película independiente se hace íntegramente en pequeñas pantallas y nunca se ve proyectada con público hasta posiblemente una función de prensa en una pequeña sala digital para no mas de 45 butacas.

Las películas han superado a la sala de cine y existen 100% por fuera de él: principalmente en Youtube (que es el nuevo VHS) y en alguna forma de resumen o meme fragmentado en una red social cualquiera. Hoy es posible sentarse en un sillón y ver cualquier película del mundo, de cualquier época con solo conocer su nombre y saber como acceder a un link de streaming o descarga.  Más aún, como el cine es un lenguaje, quienes vemos cine para ver cine y no tanto para ver películas siquiera necesitamos que existan los subtítulos o el doblaje a inglés, mandarín o castellano (por citar los tres grandes idiomas del mundo contemporáneo); solamente con ver la película podemos disfrutar de ella, sin entender de que se habla. Como aquella anécdota en la que Fellini filmaba pidiendo a los actores que entonen números durante el rodaje para luego doblar los diálogos cuando los tuviera listos.-

Es hermoso ver películas en las condiciones óptimas de proyección. Las que hoy son: en el living de una casa junto con amigues, en una habitación de un Museo, Galería o Casa de la Cultura, en la comodidad de un colectivo de larga distancia durante un viaje nocturno a Buenos Aires o en un Vuelo lo suficientemente largo.

Como también reconocer y recrear las maneras de ver cine de otras épocas sería importante. Por ejemplo: en Buenos Aires ya no tenemos ninguna sala de cine en óptimas condiciones para ver películas como a principio de los ochenta o como se veían en la década del 40 durante la época de oro del cine de estudios y el consumo de cine en grandes teatros. No existe ni física ni técnicamente una Sala de Cine así en toda la ciudad. Tal vez el Cine Metro frente al obelisco fue la última Gran Sala de Cine que cerró en 2005, el Atlas Santa Fe hasta 2010 y el Grand Splendid es ahora una librería.-

Así que incluso lo que hoy llamamos Sala de Cine tampoco lo es en el sentido que lo tuvo en el período de oro del cine de estudios y tampoco en su decadencia. Lo que realmente añoramos ahora que ya nadie va al cine es al multicine de los noventa. Nuestra nostalgia es la de una sala pequeña y ruidosa, en un lugar con los cánones de lujo de la pequeña burguesía estadounidense grasa y un olor a perfume de vainilla mezclado con lociones fuertes de señoras con tarjetas gold internacional. El cine que queremos recrear en salas como la del Malba, la Lugones o la del Museo del Cine es aquella sala pequeña de multiplex en la que disfrutamos de tantos clásicos que habíamos visto muy mal en VHS copia de copia y de aquellos estrenos indi 35mm que tan bien nos habían hecho de jóvenes.

No tiene sentido alguno ir a ver Acá y Acullá al cine Gaumont sencillamente porque no es una película pensada para ser proyectada en una sala. Siquiera Las Sábanas de Norberto tiene sentido en un cine (siendo la más institucional del cine de Hernán Khourian por ser su tesis de maestría en documental de la Pompeu Fabra). No hay razón para ir al cine a ver ninguno de los estrenos ni mucho menos a ver documentales hechos en base a entrevistas. No tiene ninguna razón someter a un film a durar más de 60 minutos para ser considerado largometraje, cuando su duración exacta hubiese sido alrededor de los 48. No le hace ningún favor al audiovisual una estructura estatal rígida que alimente la fantasía de cine.

Necesitamos fomento a la producción audiovisual como bien cultural humano y celebración de ello sin artificio. Sin medidas artificiales de tiempo, de estreno, de circulación. Porque ya no existe. Ya los críticos no ven las películas o las ven en funciones privadas o en un link en sus computadoras. Ya los espectadores no van al cine, ven las películas en sus casas, en ciclos programados en bares (pienso en Hasta Trilce) o en asociaciones civiles o en un link en sus electrodomésticos.

Incluso aquello que se llama Industria del Cine en argentina tampoco es tal. El trabajo en cine, publicidad y televisión es altamente precarizado, las personas son sometidas a jornadas larguísimas con un placer morboso, los dueños de las empresas son cínicos, pagan tarde, no hay continuidad laboral en un sentido industrial del término. Las personas que trabajan en audiovisual no se jubilan, no tienen estabilidad laboral y en general no poseen buena cobertura médica ni asistencia en caso de enfermedad de ellas o de familiares directos. Participar en el mágico mundo del cine y la televisión es horrible para sus trabajadores. Cualquier empresa en otro rubro debe sostener un grupo de trabajo en el tiempo y responsabilizarse por sus empleades; en cambio en cine y televisión se premia a empresas que de un día para otro se embarcan en proyectos quijotescos y luego dejan a decenas de personas sin cobrar de un día para el otro. El modelo de pequeñas productoras que subsisten a través de proyectos chicos de cine y televisión tienen cinco empleados como mucho y el resto se contratan por producciones que duran como mucho tres meses. Para que se dimensione realmente a lo que llamamos industria no da más trabajo real que un negocio grande: un supermercado, una quiniela, un bazar, una ferretería, un bar; en el mejor de los casos un estudio de arquitectura o un sello de música popular.- Piensen entregar el Martín Fierro y el Cóndor de Plata a las trabajadores precarizados de ferreterías y bazares de buenos aires. Un horror. :P

El Jueves pasado la representación fue más burda aún. Había en un costado de la Sala Gaumont unos televisores de led con una gráfica espantosa y unas luces donde una chica sola con su teléfono celular le hacía esta nota a Hernán …

El escenario era perfecto para una especie de epifenómeno cinematográfico que debía incluir también un cóctel y unos sanguchitos según nos informaba un simpático personal de seguridad privada que llevaba 10 horas de trabajo y cuyo horizonte de terminar el día con una vernissage se alejaba cada vez más. Como un cumpleaños de 15 o un viaje de egresados se creó una especie de representación para directores pobres de lo que sería el estreno de un film y su lanzamiento comercial. Una mirada totalmente obtusa sobre el cine, su fomento y su significación cultural y artística en el año 2019.

Por suerte nadie lee este blog y estos delirios que aquí escribo no son más que el diario trasnochado de un empleado municipal mediocre. Sino diría que este 10 de diciembre de 2019 debemos comenzar no solamente por recuperar el Ministerio de Cultura sino por trabajar seriamente para rever la idea de fomento al audiovisual. Pensando en construir nuevos vínculos entre las personas que hacen cine y su público, algo como son los Festivales de Cine Independiente en todo el país y que ahora están tan desprestigiados y sin recursos que deben disfrazarse dentro de trajes de animales para sobrevivir.

:)

mi canal de youtube

En estos días aparecen nuevas reglas para pensar un canal de youtube. ¿Qué es mi canal de youtube? ¿Es una antena? ¿Es una biblioteca? ¿Es un negocio?

Captura de pantalla de 2018-11-28 10-24-11

Al principio de los tiempos, allá por 2007, youtube era en esencia la representación digital de uno de nuestros casetes VHS de 1992, con fragmentos de la tele grabados arbitrariamente, algún recuerdo de nuestra videocámara y un videoclip.

estante con vhs
Estante con VHS

10 años después, alrededor de 2017 nuestro canal de youtube pasó de ser un VHS a contener toda nuestra videoteca. Además de tomar nota de todo aquello que hemos visto, gustado y guardado. Ya sin necesidad de grabar y subir, sino solamente indexando dentro de nuestras playlist. Nuestro canal de youtube contiene además las grabaciones hogareñas realizadas con un teléfono celular subidas automáticamente, las transmisiones en directo de algún gameplay con amigos desde una consola y la historia de todo aquello que hemos visto en el televisor de casa, en la computadora o en el teléfono.

Ahora, existe algo más. Nuestro canal de youtube puede ser una antena. Puede convertirse realmente en una señal de televisión, porque sus administradores pueden convertirse en programadores y promotores de contenidos de otros usuarios.

Los canales de youtube que tengan mas de 1.000 subscriptores y que mantengan un flujo de visualización de 4.000 horas de reproducción en el último año. [1] Se convertirán en CANALES DE YOUTUBE con posibilidad de cobrar por sus contenidos. Esto convierte a estas cuentas en centros de distribución de contenidos y quienes tengan la suerte de ser una de ellas deberían comenzar a pensarse como un negocio o mucho mejor como una señal.

 

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El siguiente paso es saber si la generación de contenido para cubrir la cuota de estrenos que nos pide el canal, incluyendo en esta linea el propio perfil que youtube quiere darle a sus canales, alcanza para poner en marcha una pequeña productora.

En los tres casos locales conocidos y cercanos del Sur de Buenos Aires que son: El Museo del Cine (una institución pública dedicada a la preservación audiovisual desde hace 45 años), RaroVHS (un coleccionista privado con 8.000 tapes en guarda) y Te lo resumo (un youtuber platense que realiza critica de cine con compilación de fragmentos de películas de hollywood) encontramos el problema de que Youtube quiere pasar de ser una videoteca a ser un sistema de distribución de señales (similar a lo que era la televisión); esto casi sin avisarnos.

Los canales de compilación ya no son el motor de la plataforma y los mash-up tampoco la forma preferida por la compañía estadounidense.

Entonces, ya que entendemos de todos modos que youtube continúa siendo un gran medio de distribución masivo (que llega a todos los televisores, teléfonos celulares y computadoras del país que estén cerca de un punto de acceso wifi) es que intentamos pensar como funcionaría esta señal que de golpe se nos propone.

En primer lugar, pensarnos no como youtubers sino como administradores (programadores) de una señal pequeña, casi como una distribuidora de vhs, un sello editor de música o un canal de televisión barrial. En segundo lugar, al contrario que los anteriormente mencionados, no pensarnos con un recorte geográfico sino con un recorte etario, de clase o de género. Es decir, a diferencia de un canal de televisión barrial que piensa ser la señal de los vecinos a la redonda, una señal de youtube podría pensarse como una señal de las personas que les gusta determinado cine (por citar un concepto que encaje con nuestros tres ejemplos anteriores).-

Ahora bien, ¿Qué podría sernos útil programar en nuestra señal de youtube a parte de lo que ya nos ha hecho exitosos y parece ahora no gustarle a nuestra plataforma? En principio podríamos utilizar alguna de las reglas de la programación de televisión aprendidas en nuestra experiencia en la señal de cable Ciudad Abierta: Repetición y Variación; el modo más clásico de la televisión de cable; podría ser la primera de ellas.

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Repetición y Variación.
Una grilla de programación que implique el estreno de un clip semanal, cada tres días o diario de un contenido original que siempre se desarrolla de la misma manera, que es sencillo de producir y que le devuelve a las personas que lo miran la tranquilidad de estar “en sintonía“; con un latiguillo, un leitmotiv, una secuencia que sucede siempre del mismo modo y siempre en el mismo momento. Es decir: un formato. Formatear es imprescindible para sostener en el tiempo una señal porque de otra manera habría que estar creando algo nuevo todos los días. Ejemplo de esto sería: el Weather Report de David Lynch que realizó desde 2005 hasta 2008 en su pagina web personal. Todos los días a la mañana desde un espacio delimitado, con la misma posición de cámara y con su taza de café comentaba el estado del tiempo tal y como lo veía desde un gran ventanal. Tener un encuadre delimitado y realizar una acción recurrente a lo largo de los días genera en el público seguidor una rutina que de a poco se va convirtiendo en un espacio para jugar con pequeñas variaciones. Estas variaciones son muy importantes. La repetición a secas convertiría ese fragmento en tedioso, debe haber algo familiar, algo que siempre está allí y a su vez debe haber algo pequeño distinto a lo largo del tiempo.

Un encuadre, una persona con quien sentirnos emparejados (host) y una acción recurrente; una suma de objetos, una pequeña desviación de esa acción y un evento que altere el continuo.

Luego, quedaría sumar a nuestra señal otras pequeñas experiencias de canales amigues que estén trabajando en registros similares a los nuestros y que puedan dar lugar a ampliar nuestra programación.

¡La seguimos!
germán:)

LA TELEVISIÓN HIZO SU PRIMERA TRANSMISIÓN OFICIAL

Primer Transmisión de LR3 Radio Belgrano Televisión

televisor.jpg Así se vió la transmisión en las pantallas

 Octubre de 1951

En la la jornada del 17 de octubre se vieron fervorosos festejos en todo el país por el Día de la Lealtad. Pero ocurrió un un hecho que inicia una nueva etapa en las comunicaciones para el país. La primera transmisión oficial de televisión en la Argentina ya es un hecho.

La transmisión

Una cámara en uno de los balcones del Banco de la Nación Argentina se usó para poder enfocarla el balcón de la Casa de Gobiernotener los detalles del discurso de Evita en su reaparición pública.

En medio de la Plaza de Mayo, fueron apostadas dos cámaras más para poder transmitir las imágenes de la fervorosa multitud.

Finalmente una cámara más sobre la Diagonal Sur para registrar a las numerosas personas que se acercaron a los negocios para poder observar las imágenes en los aparatos televisivos instalados para esta…

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Las dos Metrópolis de Fritz Lang

Este domingo 23 de septiembre de 2018 fuimos al MALBA a ver la proyección 35mm de Metrópolis (Fritz Lang, 1927) con música en vivo de Fernando Kabusacki y Matías Mango.

Gracias a Francisco Lezama quien tuvo la gentileza de invitarnos pudimos disfrutar de la excelente musicalización en vivo junto con la copia restaurada y los agregados de la versión argentina encontrada en la colección Peña Rodríguez del Museo del Cine.

La copia argentina fue preservada a partir de una reducción 16mm del nitrato 35mm original. Su descubrimiento surge de una anécdota de proyección: Salvador Sammaritano cuenta a Fernando Martín Peña que tuvo que sostener con el dedo durante las casi dos horas y media que dura la película para que por un defecto fortuito esta no se enganche en el proyector y el público no note los sobresaltos. Pero el film Metrópolis según los catálogos duraba mucho menos. En 2008 Paula Felix-Didier y Fernando Martín Peña revisan la copia de la colección Peña Rodríguez y encuentran estos 25 minutos perdidos.

Los alemanes tenían una versión restaurada reciente e impecable (2002) y este increíble descubrimiento les traía ciertos problemas. Problemas que aquí intentaremos describir como síntomas de la relación argentina con el cine.

Ver Metrópolis de 2010 es ver dos películas en simultáneo. https://goo.gl/6EnqMo

Primero, la copia argentina se utilizaba para proyección. Nuestro cine es social y se consolida en la práctica de la proyección, en la que las imágenes toman vida al ser compartidas con otros.

Segundo, gracias a esa práctica el cuerpo tuvo memoria de una duración. Esa memoria corporal es lo que indicó que esa copia tenía 25 minutos extra. La anécdota de proyección no es menor en este caso, es la base de nuestra relación con el cine: el cine se proyecta, se programa y se disfruta en comunidades. Así es en Argentina y así sobrevive el cine por estos lados.

Tercero, la copia argentina de Metrópolis, hasta ahora la única en el mundo completa, está rayada. ¡Por supuesto! Está rayada porque se proyecta y eso le da vida. Porque se proyecta con público y en cada pasada por el proyector se raya. El carácter material del cine en fílmico es parte de su esencia. El cine se proyecta en grupo como una experiencia temporal colectiva, que dura y se disfruta. En cada proyección la copia sufre una degradación mayor o menor y deja una huella en la película. Así es el cine. Se pueden hacer copias de ese material y en cada copia se genera una nueva historia de sus proyecciones. Cuando asistimos a una proyección en fílmico vemos la historia de una copia.

Cuarto, la copia alemana restaurada con las inclusiones de las partes perdidas que tiene la copia argentina ostenta un importante cambio de calidad técnica de imagen cuando alterna entre la restauración alemana y las imágenes únicas encontradas en la copia argentina. Este cambio produce una maravilla, que el otro día pudimos ver en la proyección del MALBA, es posible ver con claridad que planos, escenas y personajes fueron eliminados en las otras versiones de Metrópolis y que sobreviven en la versión argentina.

El flaco y Josaphat

La historia de los personajes secundarios.

Existe en el pasaje continuo de la copia alemana a la argentina evidenciado por las rayas que son huella de la historia que trae consigo nuestra copia, un particular desarrollo de los personajes secundarios, de los sirvientes y de los ayudantes del protagonista y de su padre. Algo hermoso para ver para nosotros, porque los argentinos como esclavos económicos del primer mundo y su Fondo Monetario Internacional preservamos en nuestra copia la historia de los empleados que había sido borrada de la Metrópolis eurocentrista.

El asistente de los niños bien en el jardín maquilla a una de las niñas y tiene más tiempo y más planos en su tarea, se relaciona con sus amos y está más atento con lo que les pasa a ellos que en la versión alemana.

La mano derecha del padre (Josaphat) sufre mucho más su despido por las escaleras, lo hace más en carne propia y eso lo convierte en alguien con más identidad para ser ayudante del protagonista (Freder) como para no suicidarse y convertirse luego en su empleado.

En su reemplazo, entra a la oficina del padre el flaco matón encargado de espiar y seguir a Freder. Quien tendrá muchísimo más desarrollo, interactuando con su alter ego hasta el punto de tener una escena solos en la casa de Josaphat donde se relacionan entre pares: empleado contra empleado en roles simétricos.

El obrero Georgy (11811) que toma el lugar del protagonista, tiene existencia al tomar una decisión propia que deja de ser una anécdota y pasa a tener un desarrollo al ir a pasar la noche al cabaret de los chicos ricos Yoshiwara (nombre de la zona roja de Tokio) donde luego será presentada en sociedad la falsa María (HEL).

Yoshiwara

El científico Rotwang tiene más relación con Joh Fredersen (el padre de Freder) al dedicar más tiempo a su relación con HEL (madre de Freder) delante del Telón Rojo antes de presentar al Ser-Máquina.

Para finalizar, el protagonista arriesgará su vida en un Last Minute Rescue al subir por las vigas de hierro a quitar las rejas que impedían a los niños salir por el sistema de ventilación y volver a descender para ayudar a María con los últimos niños.

Aquí además es donde se puede ver exactamente la mano del corte de todas las escenas anteriores, su intención precisa: porque toda la secuencia está quitada de la versión alemana hasta el punto donde el raccord vuelve a tener sentido cuando Freder vuelve a estar debajo, en el lugar donde lo habíamos dejado antes del corte. Hay entonces una perfecta intensión de mantener la continuidad de la película en la versión alemana, cortando 20 minutos que corresponden a la evolución de los personajes secundarios y al definitivo cambio de lugar del protagonista. Dejando a la versión alemana como una sencilla explicación de la anécdota.

Una pesquisa retrospectiva va descubriendo el deseo de quitar las provocaciones sexuales del film, que obliga sistemáticamente luego a omitir fragmentos enteros para mantener cierta coherencia narrativa: así al quitar todo lo referente a Yoshiwara, al deseo sexual de los hombres por HEL, a su provocación, a su dirección y a su mención tangencial, es que poco a poco se van quitando también las referencias a la mujer como objeto de deseo hasta volver al inicio del film cuando el asistente de los niños bien maquilla sugestivamente la boca de la acompañante de Freder de rojo en los jardines.

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Siguiendo a Los cinco Faustos de F.W. Murnau (Luciano Berriatua, Filmoteca Española, 2002) podemos pensar que la copia restaurada alemana corresponde a los envíos de la UFA para el mercado estadounidense, mucho más pacato, y que nuestra copia argentina es mucho más fiel a la construcción fílmica alemana de Fritz Lang.

Lo que mejor se ve de la copia restaurada alemana podemos pensar fue hecha de fragmentos de copias preservadas por los sajones. La UFA cae en su propia trampa de enviarle a aquellos copias simplificadas de sus películas para un público del fast-food cultural encuentre la paradoja de que la preservación se las devuelva como las en mejor estado de conservación. Guardar y acumular, ese gesto de la tradición protestante, nos sirve muchas veces para recuperar imágenes perdidas de nuestras culturas tal y como los dueños del dinero y la tradición del archivo (sus arcanos) las han querido guardar. En cambio, se encuentra en la copia argentina (rayada, usada y disfrutada) la única versión de la totalidad del film existente al momento. Podríamos decir de la tradición latina de usar y mostrar y de socializar y compartir en comunidad; de contar, hablar y transmitir oralmente nuestras experiencias también nos aseguran una forma de preservar en el traspaso del amor a las imágenes de una generación a otra: la cinefilia.

Es en la conjunción de estas dos tradiciones que el domingo 23 de septiembre de 2018 en el MALBA pudimos descubrir que existía una versión restaurada por los alemanes que había borrado el desarrollo de escenas y personajes en pos de una simplificación productiva donde lo que sobra somos simpáticamente nosotros. Ni la mano, la mente ni el corazón, ni ricos ni obreros; los empleados de los protagonistas o lo que pareciera llaman ahora: los países emergentes.

@camaradetubo

Proyección de Metropolis (Fritz Lang, 1927) en el Museo del Cine
youtu.be/-7AN0gDaXbI

PD: seguramente ya alguien ha analizado con rigor las diferencias entre la copia alemana y la argentina, se agradece si dejan esas citas en los comentarios.

¿Qué ves?

Hoy se cumplen 15 años de la primer emisión de Ciudad Abierta (El Canal de la Ciudad) dentro del sistema de televisión por circuito cerrado (el cable).

Ciudad Abierta existió como proyecto televisivo entre 2003 y 2008; vivió un letargo obligado entre 2008 y 2013 y volvió a existir con nuevo nombre entre 2013 y 2018. Actualmente se encuentra iniciando un nuevo lustro de oscuridad, según parece su ciclo.

Es el primer canal público abierto en muchos años y merece ser atendido y respetado menos que perseguido y detestado. Configuró un modelo de realización y una organización del trabajo televisivo que no existía hasta la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y de alguna manera la hizo posible de ser pensada y deseada con su simple existencia.

Durante parte del año 2006, Ciudad Abierta retransmitió todas las mañanas en directo a la señal de Telesur http://www.noticiasurbanas.com.ar/noticias/4a20844c73db3e106a378ea12fcbd8f7/ Como el canal tenía su Control Central en la empresa Artear (Canal 13) y la decisión de retransmitir Telesur dentro de la grilla de Ciudad Abierta incluía de hecho a Telesur en el zapping de los servicios de Televisión por Cable de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aquella decisión no fue bienvenida por quienes no tenían ningún interés en poner al aire a Telesur en su oferta -Algo que vemos en correlato a la actual desaparición de la señal Telesur del Sistema de Televisión Digital Abierta-. Este evento resultó un estigma para Ciudad Abierta, quien fue tema de la campaña política de 2007 y recipiente de la saña de los representantes de la derecha argentina.

La frase final de lo que llamamos Ciudad Abierta fue en 2008 cuando la nueva administración objetó la producción de algunos contenidos a la voz -según cuentan varios testigos- de: “Acá no queremos ni putos ni derechos humanos.” Una contundencia para definir una línea editorial que terminó de alejar a la mayor parte de sus realizadores y técnicos.

Un extraño fenómeno burocrático posibilitó despertar durante 6 meses de 2011 a la señal de su letargo. El impulso que las televisiones públicas, comunitarias y universitarias traían con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual hizo que se presentara una oportunidad de volver a ejercitar el trabajo televisivo en la señal de Buenos Aires. La experiencia terminó abruptamente a mediados de 2011 y los contenidos producidos durante ese período nunca más salieron al aire.

El nuevo nombre y pantalla aparece en 2013 al nombrar a los sistemas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como “… de la Ciudad”; a saber: bomberos de la Ciudad, policía de la Ciudad, lotería de la Ciudad y así hasta llegar a “El Canal de la Ciudad“. Esta nueva señal tuvo nuevo presupuesto y nuevo marco regulatorio, disfruta de la ventaja que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual pone para que las señales locales estén primeras en la grilla de los servicios de “cable” y de no tener que lidiar más con “putos” ni con “derechos humanos”. Una señal limpia, parecida a un canal de turismo con alguna excepción digna de mención posible al programa sobre literatura “libroteca” por su realización (un digno sucesor de aquel “Ssh, el secreto” de 2007).

Ahora, en 2018 estos nuevos realizadores y técnicos del Canal de la Ciudad también están siendo atacados por su propia gestión, aunque su sorpresa es mayor porque desconocen su historia. Muchos están descubriendo hoy el huevo de la serpiente en carne propia: el objetivo siempre será que no existan medios de producción manejados por el Estado o sus trabajadores o que estos sean un entretenimiento lateral de cierta cohorte cultural periférica al mainstream. (léase aquí los programas al estilo del de Muscari o de Laura Oliva, y sus derivaciones, por supuesto)

Quienes trabajamos en Ciudad Abierta o El Canal de la Ciudad, en cualquiera de sus momentos nos sentimos orgullosos de lo que alguna vez pudo realizarse en su pantalla. Siempre fue por ello una señal molesta para la televisión argentina en general; porque siempre fue una señal outsider que demostró que jóvenes artistas y técnicos podíamos  realizar programas de calidad técnica y expresiva por muy poco dinero y no obstante ello mantenernos a nosotros mismos, nuestras familias e incentivar/promocionar nutrir un circuito cultural tan rico y fecundo como el porteño.

 

La televisión lineal programada.

Sin embargo, y por suerte para todos nosotros, la televisión lineal programada ya no existe. El aire broadcast pierde 1 (un) punto de rating por año. Ya nadie ve la televisión generalista sino algún canal específico con relación a su grupo de pertenencia y cada vez más los ratings no superan los 10 puntos.

A su vez, para las nuevas generaciones de televidentes y trabajadores de los medios se hacen brutal y transparente el machismo, la xenofobia y el sexismo de los programas realizados por un séquito de periodistas de traje y corbata con guionistas burlones de sus espectadores y actores gordos y viejos coqueteando chicas en culo.

Las transmisiones deportivas de hombres grabadas por 14 camarógrafos hombres y comentadas por “4 gordos hablando de fútbol” como bien señalaba Saborido en su programa Peter Capusotto y sus videos; se vuelve revulsiva a la mirada.

Esos estudios de gente sentada en varias sillas o un sillón hablando de algún fenómeno meta-televisivo de su propia empresa.

No solamente un medio copado por gente alienada en todos sus estamentos; sino que hacen sentido a un alter ego espectador que por suerte cada vez existe menos. Una especie de persona postrada en su sillón llenando comentarios hirientes en facebook.

 

Netflix o Youtube

La niñez ve incansablemente la oferta televisiva de netflix y la de youtube, no sabemos bien que es lo que ven porque la distancia generacional por suerte nos lo impide. Lo que si sabemos es que los programas y los pequeños videos, las series y los recitales están hechos por grupos interdisciplinarios de personas de distintas proveniencia que se han encontrado alrededor de algún proyecto de la universidad o de una escuela privada de artes y diseño. Y que en esas producciones se ven también esta nueva generación de espectadores.

Ya no el living del estudio de televisión unido al living de una casa de familia de clase media (papá, mamá, el nene el mayor que ve fútbol, la nena la menor nuestra princesa). Ese modelo horrible que nos dejó el cable que ni siquiera nos permitía mover el televisor dentro del cuarto sin tender esos espantosos cables negros por toda la casa y la ciudad.

Hoy el televisor recibe las señales por wifi y puede estar donde queramos, las historias pueden seguirse desde nuestras tabletas o teléfonos celulares, en la casa, en la plaza, en la playa, en un recital, en lo de las abuelas, en grupo, en movimiento.

Ya nadie escucha tu remera Ciudad Abierta, menos aún su versión Travel Channel del Canal de la Ciudad. A nadie le importa en que número estés del circuito cerrado de la televisión lineal programada. Pero igual te vamos a desear felices 15 años, ya sin festejos, sin cena con famosos, sin premios ni menciones. Canal forzado a existir contra su voluntad seguirás siendo testimonio de la televisión que podríamos haber hecho como fruto de nuestro amor y nuestro trabajo y a la que seguiremos apostando por otros medios ^_^

¡A tu salud!
Germán :P